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5.3.08

¿Y quién será el Hada Azul?

Una hipótesis: Ria Novosti la hará de hada azul (es decir, es quién lo convertirá en un presidente de verdad). Lean aquí para entender por qué.

14.2.08

Putin: Una Película de Amor




Hoy, día de San Valentín, se estrena una película fuera de lo común en Rusia: se llama This Kiss is Off the Record en inglés.

Es una película de amor sobre un ex-espía de la KGB y una aeromoza de Aeroflot. Lo cuál parece asemejarse a la historia verdadera de un tal Vladimir Putin y su esposa Lyudmila. Pero seguramente es una coincidencia. Como también es coincidencia que el personaje de la película tiene, como Putin, dos hijas. Y que, igual que Putin, es un experto en judo. Curiosamente, la heroína de la película, igual que Lyudmila, sufre un accidente automovílistico y el héroe de la película salva a sus dos hijas de un incendio en casa, que por cierto... si, lo adivinaron, también es parte de la biografía de Putin. ¿Mencioné que el personaje luego de aburrirse de espiar a los alemanes regresa a Rusia y conquista el Kremlin? Y no, no hay nada ni remotamente censurable sobre el héroe de la película: es un político intachable, un patriota ejemplar y un marido amoroso.

Pero no seamos malpensados, dice el productor de la película, Anatoly Voropayev (que por cierto es cuate de Putin) quién es enfático en que la película no tiene nada que ver con el (aún) presidente actual de Rusia. Nada. Bueno, admite, los dos personajes hablan alemán, pero hasta allí las semejanzas.

Otra coincidencia: en dos semanas hay elecciones en Rusia y el candidato oficialista escogido por dedazo por Putin, Dimitri Mendevev, está un poco preocupado de que tal vez gané por un 89% de los sufragios en vez de, digamos, el 99%.

Lo cuál me lleva a la pregunta ¿por qué no hay más películas de este género (llamémoslas político-romances). ¿Acaso el público está tan harto de ver a sus políticos en la pantalla chica que no quiere verlos en la pantalla grande? ¿O, al contrario, les tienen demasiado respeto a sus políticos como para verlos en pijamas y en escenas intimas? ¿Que nadie tiene curiosidad de como funciona la dinámica de las parejas presidenciales? (Solo se me ocurre Evita de Alan Parker y Nixon de Oliver Stone y tal vez Mi Querido Presidente con Michael Douglas pero este último si es totalmente ficticio.)

Y ¿por qué los políticos, de igual manera, no han sido lo suficientemente listos como para explotar esta tan creativa nueva forma de propaganda política? Me pregunto si en México la nueva ley electoral prohibiría estas películas con eso de que solo los partidos políticos pueden hacer propaganda...

No se ustedes pero a mi si me interesaría ver películas como:

  • Amoríos Perros (sobre la relación de Portillo y Sasha Montenegro)

  • Mi Querido Presichente (sobre Fox y Martita)

  • Kill Bill and Monica (sobre el triangulo amoroso Clinton-Hillary-Monica)

  • Tango and Cash (sobre Nestor y Cristina Kirchner)

  • Hasta que las Encuestas de Popularidad nos Separen (sobre Sarkozy y Carla Bruni)

  • Amor en Rojo (sobre Fidel Castro y Emilia)

30.11.07

Top 5 de la Semana

1. Un oso de peluche causa arrestos, el cierre de una escuela y un conflicto diplomático.

2. Un revelador retrato de los nouveau riche rusos, su enorme poder, su consumismo desenfrenado y su naquez estrafalaria. Se calcula que Rusia tiene 53 billonarios y 103,000 millonarios así que, por más mal gusto que tengan, Rusia es una mina de oro para marcas de lujo internacionales.

3. Inicia la construcción de Caribia, la primera de una serie de “ciudades socialistas” utópicas en Venezuela, un proyecto digno de una novela de realismo mágico.

4. Una visita guiada a Heifei, el nuevo Silicon Valley Chino, y a todas las paradojas, problemas y promesas de la nueva economía china.

5. Google se lanza al negocio de la generación de energía. Renovable por supuesto. Rentable obviamente.

1.11.07

Putin y su Fiel Poodle



Vladimir Putin es un ex-agente de la KGB así que no es nada nuevo en su carrera encubrir sus verdaderas intenciones y ocultar sus planes a futuro.

Nadie, sin embargo, pensó que al acabarse su periodo presidencial se iba ir a su rancho (o castillo medieval) y retirarse de la política.

Por fin hay indicios de como piensa aferrarse al poder, como detalla The Economist en un número reciente. Tres posibilidades:

Modelo Porfirio Díaz: La primera posibilidad es que Putin nombre por dedazo a su sucesor en la presidencia y el se retire a algún puesto bien remunerado pero no muy exigente que le permita, digámoslo sutilmente, influir, sobre el Kremlin en sus ratos libres y pavimentar su camino de regreso a la presidencia (la constitución permite la reelección, pero no inmediata). Si de plano se aburre de esperar 4 años lo puede convencer a que renuncie por razones de salud y, si no, de nuevo recurriendo a la sutileza, causarle un problema de salud. Al renunciar este, habría nuevas elecciones y Putin se postularía como candidato y retomaría la presidencia sin quebrar la constitución.

Modelo Chávez: La otra posibilidad es incluso más descarada pero dentro de sus poderes maquinar: antes de que acabe su presidencia, pedirle a la Duma, dominado por su partido de fieles, que le de poderes extraordinarios y declare un estado de emergencia y en ese periodo especial pedirle al parlamento que se elimine cualquier restricción a la reelección así volviéndose un presidente-de-por-vida a la Castro, Chávez o Lukashenko.

Modelo Bismark: La opción más difícil pero que no se puede descartar es que le den más funciones reales al puesto de primer ministro y dejar a la presidencia como simbólica (como en Italia). Su partido lo nombraría como Primer Ministro al acabar su presidencia sin tener que ser electo directamente y se haría un modelo parlamentario a la talla.
Aunque acaba de anunciar que puede "no ser adverso" (maravilloso eufemismo) a ser primer ministro, sospecho que va seguir el modelo Díaz porque eso le permite parecer respetar el proceso democrático y no manipularlo cínicamente. Estoy de acuerdo con quienes especulan que precisamente por eso acaba de nombrar a Viktor Zubkov como primer ministro, un gris y desconocido burócrata con pocas ambiciones y muchas canas. Lo más probable es que escoja por dedazo a Zubkov (aunque formalmente sería el partido que lo nombre) como candidato a la presidencia, la cuál obviamente ganaría. Zubkov entonces sería su fiel poodle (o segundo poodle si se cuenta a Tosya, la mascota oficial, arriba) y Putin el hombre detrás del trono hasta que de nuevo retome el trono.

3.10.07

Chilaquiles Descongelados con Yaroshevskyi





El jueves pasado el ITAM ofreció un "desayuno-conferencia" titulado "Las Reformas en Rusia: Económicas, Políticas y Sociales". Desafortunadamente no pude asisitir a la conferencia dicatada por Vladimir Yaroshevskiy (arriba, el agregado de prensa y asuntos culturales de la Embajada Rusa) y me perdí de los chilaquiles descongelados que ya son tradición.

Afortunadamente me enteré que el señor había dado la misma conferencia en la Universidad de Nayarit hace poco. Su periódico estudiantil cuenta más o menos lo que dijo (y lo que seguramente volvió a repetir en el ITAM):


Como resultado de las reformas –comentó- tenemos una Rusia democrática, con una constitución, presidente electo y parlamento; en lo económico representamos un cuadro muy distinto al anterior ya que no tenemos una economía centralizada, sino, que el sector privado produce el 80% del PIB, contamos además, con una iniciativa privada, indicadores económicos favorables y un sistema libre de mercado.

Los empleados de una embajada generalmente defienden a su país y gobierno, en especial los appartchiks rusos, así que conviene contraponer esa visión con la de alguien un poco más crítico. Tomemos por ejemplo la visión de Garry Kasparov, según muchos el jugador de ajedrez más brillante de todos los tiempos y ahora uno de los principales opositores del gobierno de Putin:


Mr. Putin's course, in brief: Loot as much public and private money as possible and get it into the companies and personal accounts of those loyal to the Kremlin. Clean the looted assets abroad with IPO's, auctions and eagerly complicit Western investors. Crack down on any sign of public or political opposition, no matter how small, using overwhelming force. Invalidate or ban parties and groups opposing the Kremlin. Harass, beat and even jail their activists. Shape the election laws to strip away democratic rights and civil liberties. Create menacing new laws that allow the executive and its courts to define anything they like as "extremism." Maintain tight
control of the media, especially television, and use it to promote the regime and its leaders while blaming "foreign-sponsored extremists" for all problems.


O la de uno de los rusólogos más destacados, David Remnik, que acaba de publicar un brillante artículo sobre Kasparov y las "reformas rusas":



In recent years, Putin has insured that nearly all power in Russia is Presidential. The legislature, the State Duma, is only marginally more independent than the Supreme Soviet was under Leonid Brezhnev. The governors of Russia’s more than eighty regions are no longer elected, as they were under Yeltsin; since a Presidential decree in 2004, they have all been appointed by the Kremlin. Putin even appoints the mayors of Moscow and St. Petersburg. The federal television networks, by far the main instrument of news and information in Russia, are neo-Soviet in their absolute obeisance to Kremlin power.

Pero seguramente algo habrá hecho Putin para poder mantener su tasa de aprobación en un 80% durante todo su mandato. Si, Remnik explica:


Certainly, Putin has been lucky. Russia is second only to Saudi Arabia in petroleum production and leads the world in the production of natural gas. Without Russian gas, much of Europe freezes in its bed. Oil prices have nearly tripled since 2000. Real incomes and G.D.P. continue to grow. Unlike during the Yeltsin years, pensions and state salaries have, in general, been paid and have increased. A crushing multibillion-dollar foreign debt has been paid off. As recently as five years ago, knowing analysts would dismiss the shimmering signs of wealth in Moscow—the wildfire construction projects; the new hotels, luxury stores, and restaurants; the streets clogged with Mercedes-Benzes and Bentleys—and describe them as phenomena limited solely to a tiny, criminalized upper crust.

No less important than reversing the direction of the economy is that Putin has emboldened the national psychology. In the early years of the Yeltsin era, Russians devoured American pop culture, and the political class was eager to accept the counsel of the White House and Western economic advisers. In time, many Russians felt that Yeltsin was following America’s lead in everything from arms control to monetary olicy. Now that the U.S. has foundered on so many fronts—in Iraq, on questions of torture and domestic surveillance—the Kremlin reacts severely to what it perceives as American lectures on democracy. A judo expert, Putin is often able to exploit the moral and executive disasters of the Bush Administration and flip America over his hip.