Por años fue el mejor festival de música y arte del país. En sus tiempos de oro atraía a artistas de la talla de Marta Argerich, Mstislav Rostropovich y Claudio Arrau. Todavía hace cuatro años invitó a Phillip Glass y el Cuarteto Kronos, hace tres a Krystof Penderecki y el año pasado a la Orquesta Filarmónica de Londres.
La gran clausura, que el año pasado se la dieron a la Filarmónica de Londres, ahora va estar a cargo de Eugenia León que va cantar, entre otras, El ratón vaquero y La Mesera. De nuevo, no me malinterpreten, me cae muy bien Cri Cri, pero ¿eso es a lo que aspira el Cervantino?
Y también es muy molesto que los mejores programas (hay un concierto de cello de Tan Dun que se antoja delicioso, el concierto de bandoleón de Piazolla que me encanta y un programa que incluye obras de Kurtag y Berio, además de varias cosas interesantes del país invitado, China) son en Martes o Jueves cuando la gran mayoría del turismo cultural mexicano no puede ir por razones obvias.
Y una queja más: ¿a quién se le ocurrió programar el Cervantino para que coincidiera con el festival de Cine más importante de México?
Entre las películas que se van exhibir está Luz Silenciosa de Carlos Reygadas (obra premiada en Cannes), Atonement (con la fabulosa Keira Knightley), Voleurs de Cheveux (de Micha Wald), My Burburry Nights (con Norah Jones), Los Demonios del Edén (basada en el libro de Lydia Cacho) y la opera prima de Gael García Bernal. Ya tiene una competencia en tres categorías: documentales, cortometrajes y largometrajes (solo películas mexicanas) y este año abre con un película producida por Guillermo del Toro.








Fuente: INEGI y