El autor empieza lamentando la desaparición de las pequeñas librerías:
Días atrás, los gremios de la letra impresa recordaron que, durante los últimos 15 años, cerraron entre el 30 y el 40 por ciento de las librerías en todo el País, es decir, van en extinción. La mala noticia que aquello representa encuentra sus causas principales, aparte de la adversa situación económica, en el crecimiento de las conductas pro-monopólicas de grandes empresas, en buena parte de índole multinacional, ya sea editoriales o de las que controlan la exhibición/distribución, así como la venta, de los libros en gran escala. Éstas han aniquilado poco a poco a las librerías, para reemplazarlas por almacenes en los que hay estantes con productos impresos.
¿Adversa situación económica? ¿Conductas pro-monopólicas de multinacionales?
Por favor.
La desaparición de las pequeñas librerías tiene que ver con una cosa por encima de todas las demás: sus precios más altos.
Gandhi y otras grandes librerías ("almacenes" sin alma según el autor) ofrecen menores precios por el mismo libro, lo cuál han logrado gracias a los volúmenes que manejan y a las economías de escala que les permite reducir costos. Los consumidores de libros (lectores si quieren) se han dado cuenta de que allí cuestan menos esos productos (libros si prefieren) y probablemente también que te sellan el boleto de estacionamiento y de paso te venden música y café.
Algunas pequeñas librerías han conservado un nicho de mercado por ofrecer libros difíciles de encontrar (o usados) o por estar estratégicamente ubicadas, o por tener una fiel clientela, pero son la minoría. La mayoría de las pequeñas librerías ofrecen menos libros que Gandhi y más caros.







